martes, 29 de septiembre de 2009

CAPITULO 16. VISITA.


Cuando lo vi me quedé paralizada, él se acercó a mi y me abrazó por la cintura.

Inmediatamente le rodeé el cuello con mis brazos y dejé que el me levantara del suelo. Le besé en la mejilla y el me dio un ultimo achuchon:

  • ¿Pero que haces aquí?- le dije.

  • Estaba harto, quería verte. Aunque si lo prefieres puedo marcharme.

  • No claro que no. Estoy muy contenta de verte. Te he echado muchísimo de menos.

  • También yo a ti.- nos volvimos a abrazar. El chico con el que había estado hablando dijo un adiós detrás de mi y volvió con sus amigos.- ¿He interrumpido algo?

  • No, claro que no. el chico solo se presentaba. ¿Cómo sabías dónde estaba?

  • Tenía tu dirección, fui allí y no estabas, entonces seguí tu olor.

  • Ah, claro. Mi vampiro.- le dije riendo. El me sonrío. - Ven, te presentaré a mis amigos.

  • Vamos.- le cogí la mano y le arrastre hasta donde estaban los demás que nos miraron con curiosidad.

  • Ei.- les dije.- os presento a Arion. Arion estos son Ludovic, Elliot, Gabrielle y Daniela.

  • Hola.- saludó Arion en francés.

  • ¿Conocemos por fin a tu novio?- preguntó Daniela descarada como siempre.

  • No tengo novio, es un amigo.-contesté.

  • Bueno, pues así me lo pido.

  • ¡Daniela!

  • ¿Qué? Si no lo quieres tu pues para mi, no veo todos los días un hombre como este.

  • ¿Y yo qué?-Ludovic.

  • Tu a su lado eres como el Jorobado de Notre Dame.

  • Si es que no puedo salir de casa.- Dijo Arion. Todos reímos.

  • Bueno, cuéntanos ¿Cómo os conocisteis?- Elliot.

  • Hmm, fuimos vecinos.-dije yo.

  • Luego compañeros de clase y finalmente salimos durante unos meses.- continuó Arion.

  • ¡Ves, yo sabía que aquí había algo!- Daniela.

  • Fue hace dos años.-dije.

  • Claro...


Nos quedamos un rato con mis amigos y cuando la gente empezó a marcharse nosotros también nos fuimos. Caminamos durante un rato, en silencio, cogidos de la mano. Nos quedamos un buen rato en la orilla del Sena, Arion me abrazó:

  • Estoy harto de vivir sin ti.- me dijo.

  • Yo también te echo de menos.

  • Quiero estar contigo, Carol.- acercó su rostro al mío para besarme.

  • No.- le dije.- ya hablamos sobre eso.

  • Yo te deseo.

  • ¡Joder Arion, yo también! Pero no quiero volver a pasar por lo mismo.- me alejé de él.

  • Carol no te alejes de mi, por favor.

  • Sabes que no puedo hacer otra cosa.

  • Si que puedes. Puedes olvidarte de el vínculo de Andrew y estar simplemente conmigo.

  • Podrá hacerlo, pero no sería justo para ti.

  • Deja de pensar en mi y piensa en ti. ¿Quieres estar el resto de la vida sola?

  • No, claro que no. Pero prefiero estar sola a hacer daño a alguien.

  • Dame solo esta noche, Carol. Necesito estar contigo.

  • No me vuelvas a pedir esto, Arion. No es justo para ti y tampoco para mi.

  • ¡Pues entonces deja que mate a Andrew!

  • No puedes estar hablando en serio.

  • Claro que si. Ese desgraciado está arruinando tu vida.

  • Está arruinando mi vida pero no deseo su muerte.

  • ¡No puedes seguir huyendo!

  • Puedo hacer con mi vida lo que me venga en gana. No tienes que llegar y pretender cambiarlo todo. Vivo mi vida como yo he elegido y si quieres formar parte de ella como mi amigo será mejor que no te entrometas en mis decisiones.

  • Pues yo no lo veo así.

  • Pues lo siento mucho. Me voy a casa, tengo mucho que estudiar y no tengo mas ganas de discutir contigo.


Me fui a casa dejándolo solo. Drácula se puso contento de verme pero yo no estaba de humor para hacerle fiestas, me quité el vestido y me puse un chándal, recogí mi pelo en una coleta y me puse a estudiar, bueno, al menos lo intenté pero estaba furiosa y no podía concentrarme. Me pasé el resto de la noche dando vueltas por la casa. Estaba ya a punto de amanecer y de llegar yo a mi absoluta desesperación cuando Arion entró por mi ventana, me le quedé mirando, esperando a que volviera a empezar la discusión pero no lo hizo, en cambio me dijo:

  • No estoy deacuerdo con tus decisiones, pero las voy a respetar.

  • Me parece bien.

  • ¿No tienes nada mas que decirme?

  • No.

  • Pues entonces me voy. Me ha gustado verte.

  • A mi también.


Entonces de fue, se fue tal y como había llegado. Sin mas. Y yo, otra vez sola, otra vez sin poder confiar en nadie, otra vez sin sentir el cariño de alguien, otra vez...

Grité con desesperación.



ANDREW.


Era el día en que iba a conocer a la familia de Alba, era raro, pero estaba nervioso. Quería que ellos me aceptaran. Me vestí ni muy formal ni muy informal, vaqueros oscuros con una camisa gris.

  • ¿Dónde vas?- Gio estaba apoyado en la puerta de mi habitación mirándome.

  • ¿Ya has vuelto?

  • Sí. He estado en Berlín, había una exposición de arte que me apetecía ver.

  • No te he preguntado por tu paradero.

  • Lo se, pero me apetecía contártelo. En cambio no me has dicho donde vas tu.

  • A comer con los padres de Alba.

  • Oh, que tierno.

  • ¿Se puede saber que te pasa?

  • Pues que no me parece bien que tu sigas con tu vida, vayas a comer con tus suegros y luego no puedas dejar en paz a Carol.

  • ¿Y tu no puedes dejarme en paz a mi?

  • Sabes que no, porqué no lo entiendo, no se porque le estas haciendo esto a ella ni tampoco a mi.

  • Esto no es de tu incumbencia.- sonó el timbre. Era Alba.- Me voy.

  • Eso, vete.


Alba me esperaba radiante, me saludó con un beso y nos fuimos a casa sus padres. Sus padres vivían en el centro, cuando llegamos su madre nos abrió la puerta, me quedé sorprendido de lo mucho en que se parecían, su madre como todo el mundo se sorprendió cuando vio mi rostro, me admiró durante unos segundos pero enseguida me dio la bienvenida. Su padre, por el contrario no se parecía en nada a Alba, era un hombre bajito y rechoncho, lucía una brillante calva y un espeso bigote, el hombre también me saludó amablemente. Su hermana salió de su cuarto con su indumentaria gótica para decirme un rápido hola, coger el inalambrico del salón y volverse a encerrar en su cuarto.

Alba hizo que me sentará en el sofá con su padre mientras ella ayudaba a su madre en la cocina. Su padre estaba mirando el previo de la carrera de Moto GP, lo miré yo también porqué me gustaba ese deporte. Después de unos minutos la comida estuvo lista, nos sentamos todos en la mesa:

  • Así que eres profesor de historia.- me dijo su madre.

  • Sí, así es.

  • Alba también nos ha contado que tienes una hermana. Y que hasta hace poco vivía contigo.

  • Sí, ahora está estudiando en París.

  • Vaya, muy bien. ¿Y es tan guapa como tu? porqué mira que eres guapo hijo.

  • Oh mamá, deberías verla, su hermana es preciosa, pero la verdad es que no se parecen en nada. Simplemente en la tez pálida.- Alba.

  • Bueno tu y tu hermana tampoco os parecéis en nada.- su madre.

  • Bueno eso no lo sabemos, hace años que Clara se pone toneladas de maquillaje, puede que nos parezcamos y no lo sepamos.- todos nos reímos.


La comida continuó tranquila, charlamos de todo un poco y cuando terminamos de comer no me dejaron hacer nada, insistí en ayudarles por lo menos a recoger la mesa pero me lo impidieron.

Nos quedamos un rato mas y luego nos marchamos, sus padres me habían caído simpáticos y creo que yo a ellos también. Fuimos a su casa, allí estaba su compañera de piso, que era muy rara, la saludé como siempre y ella como siempre sólo me hizo un gesto con la cabeza. Alba me llevó hasta su cuarto y una vez en él me desnudó, hizo que me tendiera encima de la cama y ella se puso sobre mi, puso sus labios sobre los míos y me besó:

  • Dime Andrew ¿qué eres en realidad?- me dijo mientras me acariciaba.

  • ¿A qué te refieres?- me puse tenso.

  • Sé que no eres humano. Y no me importa, sólo quiero saber que eres.

  • No se por qué me estás diciendo esto.

  • Vamos Drew ¿te crees que soy estúpida? Tus ojos, mi amor, cambian de color; no duermes y lo sé porqué he pasado noches enteras a tu lado, se que solo finges dormir. Tampoco comes, al menos no habitualmente, hoy has comido, sí, pero has puesto mala cara cada vez que dabas un bocado. Ahora dime, dime de una vez ¿Qué eres?

  • Soy un vampiro.- le dije finalmente, Alba me había desarmado.

  • Bien.- Volvió a besarme y luego se quitó la ropa, hicimos el amor furiosamente y mientras lo hacíamos no se que me pasó, perdí el control y la mordí.- ¿Qué haces?- dijo asustada.

  • No te va a pasar nada, por favor, déjame beber de ti.


Arion.


Mi viaje a París había sido un auténtico fracaso, sólo había servido para que Carol se disgustará conmigo y yo con ella. Sé que mi visita le había afectado pero yo tenía que verla, lo único que odiaba era que seguramente ahora estaría peor.

Cuando regresé a España fui a ver a Giovanni, estaba como siempre en el bar, cuando llegué estaba atendiendo a varios clientes, me senté en la barra y esperé a que regresara:

  • Deberías contratar a un camarero.- le dije cuando él estuvo cerca de mi.

  • Tengo una idea ¿por qué no pillas un delantal y me ayudas?

  • Estas manos no están hechas para trabajar.

  • ¿Para qué si no?

  • Pues para acariciar el cuerpo de una mujer ¿tu qué crees idiota?

  • Claro, como si no llevaras dos años acariciándote a ti mismo.

  • Que desperdicio.- dijo una chica que estaba tomando un café en la barra y nos había oído.

  • No le hagas caso, es el que se pasa el día masturbándose.

  • Sí, y cuando lo hago pienso en él.- dijo Giovanni.

  • Oh, esto se pone interesante.- dijo la chica.

  • Mucho.- estuve deacuerdo.- dime Gio ¿des de cuándo te gusto tanto?

  • Oh, des de siempre.- nos reímos los dos.

  • Bueno si cualquiera de los dos quiere aliviar su soledad podéis llamarme.- dijo la chica mientras apuntaba su numero de teléfono en una servilleta.-Chao.- luego se fue.

  • Pues no estaba mal.- dije.

  • Toda para ti, amigo.

  • Puede que le llame.- le dije poniendo la servilleta con su numero en el bolsillo trasero de mis vaqueros.

  • Pensaba que estabas superenamorado de Carol.- dijo.

  • Sí, al igual que tu. Pero he comprendido que es un caso perdido.

  • ¿Así de la noche a la mañana?

  • He ido a visitarla.

  • ¿De verdad?

  • Sí.

  • ¿Y cómo está?

  • Despampanante, como siempre.

  • Eso ya me lo imagino, digo emocionalmente.

  • Está mal. Tiene amigos pero guarda las distancias con ellos, creo que se siente sola y cuando...bueno, yo le dije que quería estar con ella aún con lo del vínculo y todo.

  • ¿Te rechazó?

  • Me dijo que no quería volver a pasar con lo mismo y que prefería estar sola a herir de nuevo a alguien.

  • Típico de Carol.

  • Sí, y por eso no voy a seguir esperando algo que no va a suceder nunca. Andrew no va a romper el vínculo y Carol no va a cambiar de opinión.

  • Lo sé.

  • Así que creo que tu también deberías dejar de esperar un milagro.

  • No espero un milagro, espero a Carol.


Malditos italianos, ellos y su romanticismo. El gondolero se había enamorado de verdad y vuelto un idiota, le había contado lo sucedido en París porqué sabía que él amaba a Carol y que sufría tanto como yo, seguía intentando que Andrew entrará en razón, lo cual nunca iba a suceder. Yo ya le había advertido, ahora sólo me quedaba empezar de nuevo a vivir mi vida. Saqué la servilleta de mis pantalones y llamé a la chica.

1 comentario:

makita dijo...

An estuvo buenisimo el capitulo
quiero saber que piensa gio y que visite a carol, el es quien debe tener la oportunidad de ser el novio de carol, porfa sube el siguiente capitulo, besos