martes, 1 de marzo de 2011

EL CASITGO DE ERIS.

TOM


CAPITULO 6.


Estuve libre de visitas olímpicas durante varios días, del que si que tuve noticias fue de Tom, el tío con quien me había acostado en ese club. Recibí en casa varios ramos de flores y por ultimo una cajita de Tiffany’s que contenía un par de pendientes bastante decentes. Mis compañeros de piso se quedaron bastante sorprendidos cuando al no recibir respuesta de mi, el tipo se plantó en mi casa.


Yo estaba, muy a mi pesar ya que Fatiga y Olvido habían reducido mucho sus visitas des de que Afrodita le había ido con el cuento al Jefe, limpiando el baño cuando oí que sonaba el timbre, al cabo de unos segundos fue requerida mi presencia, salí y allí en medio de ese pequeño comedor estaba Tom, vestido con un caro traje de Tom Ford y zapatos Armani se veía bastante bueno pese a que debía rondar los cuarenta:

  • Hola ¿qué haces aquí?- le pregunté. Él pasó sus ojos a lo largo de mi cuerpo, haciendo un escrutinio, y después de volver a posar sus ojos en mi cara respondió.
  • He venido a ver si te apetecía almorzar conmigo.- y me dedicó una sonrisa de anuncio. Lo sopesé durante unos segundos.
  • Claro, deja que me cambie.
  • Esperaré aquí.


Fui a mi habitación y contemplando mi armario me decidí por un vestido ajustado de leopardo, me llegaba por las rodillas y era bastante decente, me puse mis zapatos negros de tacón de aguja y mientras me maquillaba dejé que la plancha del pelo se calentara, luego la pasé rápidamente por mi pelo y después de coger un bolso estaba lista. Cuando salí otra vez el comedor, Tom, se levantó de inmediato del sofá y me dedicó una sonrisa, este tío era idiota, con eso, pasé por delante de él y me encaminé hacia la puerta, cuando llegué a ella el tipo aún no se había movido:

  • ¿Vamos o qué?- le gruñí.
  • Claro.- Bajamos a la calle y allí estaba su espléndido coche con su chófer incluido. El chófer, que ya tenía el cabello blanco, nos abrió la puerta, yo me deslicé dentro del coche seguida de Tom.- Bonita casa.- dijo Tom, y yo lo miré como si estuviera loco.
  • Es un asco, pero es lo mejor que he encontrado a un buen precio.
  • Las hay de peores. Me acuerdo del primer piso que tuve en Nueva York, tuve que tapar las paredes con cartón por las humedades.
  • Y yo pensando que eras un niño bien.


  • Primero, ahora tengo dinero, y segundo, hace mucho tiempo que dejé de ser un niño. En cambio ¿cuántos años tienes tu, 20?- Si tu supieras gilipollas...
  • Tengo 24 ¿cuántos tienes tu, 40?
  • 36.- Yo arqueé una ceja.
  • Vale, 38. Pero dejando mi edad de lado, pareces ser tu la niña bien, este vestido, no es barato.
  • Buen ojo, aprecio que alguien se de cuenta.
  • ¿Así porqué compartes un piso en Chinatown?
  • Mi padre me ha desheredado.- en parte era cierto.
  • ¿En serio? vaya ¿qué hiciste?
  • Digamos que no se me da muy bien cumplir normas.
  • Bien, a mi tampoco. ¿De dónde eres?
  • Soy griega.
  • Hablas muy bien el inglés ¿cuánto hace que vives aquí?
  • Oye ¿por qué coño preguntas tanto?
  • Por qué me interesas.- En ese momento puso una cajita en mi regazo.
  • ¿Qué es esto?
  • Un regalo, ábrelo.- lo abrí y dentro del estuche había una pulsera de Cartier en oro, oro blanco, plata y brillantes (http://joyas.name/wp-content/uploads/2010/05/pulsera-de-Cartier.jpg ).- ¿Te gusta?
  • Es bonita, pero te lo advierto, con regalos caros no vas a llegar a ningún sitio.
  • Me gusta regalar cosas hermosas a una mujer hermosa.- eso había sonado muy Pretty Woman.
  • No soy una prostituta.- le dije cabreada.
  • Lo se.- dijo con cara de desconcierto.- ¿Por qué lo dices? Yo jamás lo he pensado.
  • Lo digo porqué tu ultima frase ha sonado muy Pretty Woman.
  • ¿Lo ha hecho? ¡Vaya! Lo siento.- El coche se detuvo.
  • Hemos llegado, señor.- informó el chófer. Se bajó para abrirnos las puertas.
  • Ponte la pulsera para mi, por favor, Eris.- La cogió y me la puso.
  • Sólo por qué queda bien con mi vestido.


El chófer nos abrió la puerta y Tom salió del coche, yo le seguí. Entramos en un restaurante muy elegante, el ambiente era relajado y se veía a ricachones comiendo con elegancia, comiendo una comida que sería mediocre y por la que les estafarían una buena suma de dólares.

Nos acompañaron a nuestra mesa y allá nos quedamos con las cartas, abrí la mía y eché un vistazo:

  • ¿De qué parte de Grecia eres?
  • En realidad nací muy cerca del Olimpo.- cerca del todo, chaval.
  • ¿Ah si?
  • Ajá...
  • Interesante.
  • Mucho, oye ¿a te dedicas?
  • Tengo varios negocios, entre ellos el club.
  • ¿Cuáles mas?
  • Tengo un negocio importación y exportación de antigüedades, que es mi principal fuente de ingresos.
  • Si, claro, y yo trabajo en ese pub mugriento porqué quiero y estoy aburrida de la vida.
  • ¿Qué quieres decir?
  • Pues o qué tu negocio de importación y exportación no es muy legal o te ha tocado la lotería seis veces.
  • Me ofendes.
  • Oféndete tooodo lo que quieras.- Así que mi nuevo pretendiente no era muy legal, eso ya empezaba a gustarme.- Pero no lo niegues.- Acaricié su pierna con mi pie por debajo de la mesa.
  • Así que te atrae el peligro.- afirmó con una sonrisa en su rostro.
  • No me atrae, yo soy quien lo crea.- y era verdad. En ese momento volvió el camarero.
  • Tomaré las brochetas de ciervo ahumado y queso de oveja acompañado de tomates.- dije.
  • Yo lo mismo.- dijo Tom.
  • ¿Para beber?- preguntó el maitre.
  • ¿Te parece bien vino?- me preguntó Tom.
  • Perfecto.
  • Entonces permitidme ofrecerles un Merlot del 58.
  • No entiendo mucho de vinos.- confesó Tom.- así que supongo que estará bien.
  • En realidad.- dije.- es mejor el del 53, chateau la lagune, por favor.- dije.
  • Excelente elección, señorita.*- Se marchó.
  • Así qué ¿entiendes de vinos?- Lo sé, había pasado demasiado tiempo con Dionisio en su chateau en Francia.
  • Algo...


El resto de la comida transcurrió bastante bien, la conversación fue agradable y lo cierto es que Tom estaba bastante bueno, y si a eso le añadimos que tenía negocios turbios, me estaba empezando a



gustar un poco mas. Después de tomar los postres, Tom pagó la cuenta y nos marchamos.


Pasé todo el día con él, y me pasé todo el día provocándole, él parecía llevarlo bastante bien hasta que yo le tocaba, entonces se ponía algo nervioso. Recibió algunas llamadas telefónicas pero a parte de eso estuvo muy pendiente de mi:

  • ¿Quieres venir a cenar a mi casa?- me preguntó.
  • No se.- le contesté haciéndome de rogar.- Tengo que ir a cambiarme de ropa y esta noche trabajo.
  • Podemos comprar un vestido para ti yendo a mi casa y después de cenar te llevaré personalmente a trabajar...a la competencia.
  • No puedo comprarme un vestido decente con el dinero que tengo.
  • Yo te lo regalo, algo apropiado para esta pulsera.- dijo tocándola.
  • ¿Me estás intentando comprar otra vez?
  • Juro por Dios que no es así.
  • Está bien, tu ganas.


Fuimos a cenar a su casa y de camino paramos en la 5ª avenida, entramos en Gucci, en dónde me compró un vestido estupendo, con la parte de arriba en negro y la falda verde (http://www.gucci.com/es/styles/261833ZJ6308568# ) y unas maravillosas sandalias a juego ( http://www.gucci.com/es/styles/265849CBXN03660# ).


Llegamos a casa Thomas y él me mostró un cuarto para que yo pudiera cambiarme de ropa. Me puse el vestido y los zapatos nuevos, me miré en el espejo y lo cierto es que el vestido me quedaba de lujo. Salí y encontré a Tom en el salón, sujetaba dos copas de vino, me tendió una:

  • Con este vestido estas espectacular.
  • Gracias.- Tomé un sorbo de vino.
  • La cena estará lista enseguida. ¿Te apetece un tour por la casa?
  • Claro.- Puso su mano es mi espalda baja y me guió por la casa.
  • Y esta es la biblioteca.- dijo pasadas tres habitaciones.- En ella guardo algunas piezas de mi colección de arte.- Abrió la puerta y me invitó a entrar. A parte de libros, como bien dijo había algunas obras de arte. Me pare a examinar unos grabados de Goya.- Estos son de Goya.- anunció.
  • Lo se.- También había una espantosa escultura de arte moderno y luego me llamó la atención una cerámica griega en la que salía yo representada. Bueno yo...lo que esos idiotas entendieron por mi.


  • Ah, suponía que esto de iba a llamar la atención.- dijo sonriendo.- la diosa de la discordia.
  • Eris.- susurré.
  • Llevas su nombre ¿sabes algo de ella?
  • Mas de lo que te imaginas.
  • A mi siempre me ha fascinado.
  • Ah si ¿Por qué?- ¿he mencionado que Tom me iba gustando mas i mas cada segundo que pasaba?
  • No lo se exactamente, pero, hay algo en ella que me atrae. Su maldad supongo, siempre he vivido rodeado de mujeres blandas. Mi madre, era una buena mujer y se terminó consumiendo en si mi misma por culpa de mi padre. Y mis hermanas...bueno, no quiero hablar de ellas.- Tom se rió.- Te debo parecer idiota, hablando de un ser mitológico como si realmente existiera.
  • No me pareces un idiota.


Entonces, le besé. Él me miró fascinado e hizo intención de volver a besarme, yo le frené cosa que no le gustó, su expresión cambio en cuánto dejé que el vestido se deslizara por mi cuerpo hasta llegar hasta el suelo. Le empuje hasta que quedó sentado en uno de los sillones que había en la habitación y yo me puse encima de él. Empecé de nuevo a besarle, él me correspondió y sus manos pasaron con avidez por mi cuerpo. Yo tiré de su camisa de manera que los botones saltaron esparciéndose por toda la estancia. Lo hicimos allí mismo y para Tom fue algo que jamás olvidará. No todos los días tiene uno el gusto de acostarse con una Diosa (no estando borracha).

Yacíamos en el suelo, cansados y sudorosos:

  • No puedo creer lo que acaba de pasar.- dijo.
  • ¿Por qué?
  • ¡Dios mío, Eris! Ha sido increíble.
  • No es nada.- en realidad me encantaba que me alabaran.
  • ¿Seguro que solo tienes 24 años?- No ¿pero que iba a decirle, la verdad?
  • Casi 25.
  • Eres una Diosa en la cama.- dijo antes de besarme.- Y fuera de ella también, pequeñín.-pensé.
  • Tengo hambre.- anuncié.
  • Si, nuestra cena se ha visto retrasada considerablemente. Vistámonos y veamos lo que podemos hacer.


Mientras me vestía algo llamó mi atención, detrás de una cortina, se asomaba una vitrina con una pintura adentro, Tom estaba concentrado poniéndose su zapato, así que me acerqué para ver que era. Aparté la cortina y me encontré con un Rembrandt, pero no uno cualquiera, si no con la Tormenta con el mar de Galilea. Si me quedaba alguna duda sobre los negocios de Tom ahora ya se había disipado. Ese cuadro había sido robado en 1990 del Museo Gardner de Boston. Sentí la presencia de Tom detrás de mi:

  • Es una copia.- mintió.
  • Y la tienes dentro de un cristal blindado con código de seguridad ¿por?- se quedó callado sin saber que decir.- Tranquilo, no se lo voy a decir a nadie. Pero deberías cambiarlo de lugar, y mas si le enseñas la biblioteca a todas tus visitas.


Terminé de arreglarme el vestido, le besé y caminé de vuelta al salón. Después de un par de minutos Tom se unió a mi. Como la cena estaba fría y tenía que estar trabajando en media hora, Tom hizo que la cocinera preparara unas tortillas y luego me llevó al trabajo:

  • Me ha encantado conocerte.- me dijo.
  • ¿No vamos a vernos mas?- le pregunté extrañada por la frase.
  • Tendrás noticias mías. Lo prometo.


Me dio un beso y luego dejó que bajara del coche. En el club me encontré con Adrien y estuve trabajando sin ningún tipo de ganas. Adrien tuvo que irse a mitad de la noche porqué se torció el pie, así que cuando cerramos me volví a casa sola. Estaba llegando ya a casa cuando noté que alguien me seguía, me agarraron por detrás y me empujaron a un callejón que a esas horas estaba desierto. Podría haber acabado ya con el idiota, pero estaba intrigada. Me incrustó contra la pared y puso un cuchillo afilado en mi cuello. Era un hombre grande, con pinta de matón y de extranjero:

  • Es una pena que tenga que matarte, eres una preciosidad.- dijo con un fuerte acento ruso.- Aunque creo que antes me voy a divertir un poco.- Si claro...la que iba a divertirse aquí era yo. El tipo, que no esperaba que yo reaccionase, se quedó impresionado cuando me deshice de él, su cuchillo estaba ahora en mi mano.
  • ¿Por qué quieres matarme?- el arremetió contra mi, pero le di un puñetazo, luego con una llave le inmovilicé en el suelo. Le atravesé el hombro con el cuchillo. El gritó de dolor.- Vamos a ver.- le dije en ruso.- Te haré la pregunta de un modo diferente ¿quién quiere que me mates?- aunque estaba segura que lo había enviado Thomas por lo del cuadro y por su despedida, quería estar segura y además divertirme un poco. El imbécil no contestó así que giré el cuchillo dentro de su herida.- Contesta o te corto el brazo.
  • Tom, me envía Tom.- Oh, eso había sido rápido, demasiado.
  • Ai.- suspiré frustrada.- Ese idiota hubiera tenido que mandar a alguien un poco mas válido.


Quité el cuchillo del hombro del hombre y entonces le corté la cabeza, tarea nada sencilla para hacerla con un cuchillo. Me manché el vestido de sangre, lo que me causo un enorme disgusto:

  • ¿Qué coño haces, Eris?- dijo mi hermano que había aparecido a mi lado.
  • Pues acabo de cortar una cabeza.
  • Eso ya lo veo. Pero ¿por qué?
  • El pobre idiota quería matarme.
  • No de debería de haberlo intentado.- se burló Ares.
  • ¿Me haces un favor, hermanito?
  • ¿Qué?
  • ¿Me envuelves esto de regalo?- le dije sujetando la cabeza por el pelo. Ares me miró escéptico.- Oh, vamos. Han enviado al tipo a matarme, quiero llevarle la cabeza a quién lo ha ordenado.
  • Qué rápido haces amigos.- Ares chasqueó los dedos y apareció una caja negra de metal para que yo pudiera poner la cabeza.
  • ¿Te deshaces del cuerpo?
  • Sólo para que papá no se enteré.- con otro chasquido de dedos el cuerpo ya no estaba.- Ahora cuéntame quien te quiere muerta.
  • Mi vestido ¿te importa?- Ares me fulminó con la mirada, pero como sabía que no iba a obtener nada de mi a menos que me tuviera contenta me vistió con un vestido negro e hizo desaparecer la sangre de mis manos.
  • ¿Y ahora?
  • Resulta que me he acostado con un tipo, y tenía un Rembrandt, la Tormenta en el mar de Galilea.
  • ¿Y?- preguntó Ares.
  • Eres muy idiota hermano, ese cuadro fue robado en 1990.
  • ¿Así que te ha mandado matar porqué has visto un cuadro robado?
  • Correcto.
  • Pues que chasco, pensaba que era algo mas emocionante.


Y con eso Ares desapareció. Recogí la caja y salí otra vez a la calle principal. Por suerte pasó un taxi, lo paré, me subí e hice que me llevara a casa de Tom. Como el portero me había visto salir del edificio con el mismo Thomas horas antes me dejó pasar. Llamé a la puerta y el mismo Tom abrió la puerta después de unos minutos, estaba sorprendido de verme:

  • Hola.- le dije.- ¿Puedo pasar? te he traído un regalo.
  • Cl..claro, adelante.- Caminé con la caja que contenía la cabeza hasta el salón. Tom me seguía.- Es un poco tarde ¿no?
  • Sí, pero estaba ansiosa por traerte esto.- Deje la caja encima de la mesa, me senté en el sofá y encendí un cigarrillo.- Ábrelo, seguro que te gusta.- Tom abrió la caja y se echó inmediatamente para atrás, la tapa de la caja cayó al suelo haciendo ruido.
  • ¿Qué coño?- dijo.- Me levanté, fui hasta la mesa y cogiendo la cabeza por el cabello la saqué de su recipiente.
  • ¿No es este el idiota que has enviado a matarme?- Tom se quedó en silencio.- No pasa nada, no estoy enfadada.- y no mentía, no lo estaba. Por una parte matar a alguien siempre me producía satisfacción, y por otra, sentía que podía divertirme bastante con Tom.- Te dije que no iba a decir nada del cuadro.
  • ¿Has hecho esto tu sola?- por fin volvía a hablar.
  • Es que era muy malo, Tom. Y tú, bueno en esto si que estoy enfadada, me has subestimado mucho.
  • ¿Tú lo has matado?- volvió a preguntar.
  • Sí Tom, lo he matado cortándole la cabeza. Deja de preguntar idioteces.
  • ¿Quién diablos eres?
  • Digamos que estoy en el negocio.
  • ¿Eres asesina a sueldo?
  • Algo así.- Tom me miraba con algo de miedo.- ¡Por Zeus, Tom! Deja de mirarme así, no he venido a matarte.
  • ¿Entonces que quieres?
  • Nada, bueno...ya sabes, me gustas y mas des de que se que tus negocios no son legales.- Dejé la cabeza otra vez donde estaba.- Me preguntaba- le dije mientras me acercaba a él- Si me dejarías participar en el negocio.


Me quité el vestido y le besé.


BUENO, AQUÍ VA EL CAPITULO DE EL CASTIGO DE ERIS. SE QUE HE TARDADO MUCHO PERO NO ESTABA MUY INSPIRADA. ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO Y COMO SIEMPRE, COMENTAD.

BESOS, AN.

2 comentarios:

sirenia dijo...

waa estuvo genial :))
no pnse que pasra eso
jajajaja
idiota tom
!!!
y eris rayos!!
:):
buenisimo

ayla dijo...

DIOS COMO PUEDES ESCRIBIR TAN BIEN!! por si no lo as notado me encanta sube prontoo