viernes, 24 de febrero de 2012

RESISTENCIA.

Llegamos a la pequeña y desértica ciudad, esta vez Sly dejó el coche delante del almacén en el que creía que podríamos encontrar una nueva caldera. Salimos del coche y yo ajusté mi abrigo, hacía frío. Sly me tendió su mano y yo la cogí, caminamos unos pocos pasos hasta llegar a la puerta, él intentó forzarla pero al no abrirse dimos un rodeó para ver si encontrábamos una entrada mas fácil. Pudimos entrar por una puerta trasera y una vez dentro Sly sacó un par de linternas de los bolsillos de su abrigo, me dio una. Le seguí por ese laberinto de cajas y aparatos que no tenía ni idea para que servían:

  • Vamos a ver si esta buena gente tenía un inventario.- me ordenó Sly.
  • Esto es un caos.
  • Estos sitios suelen serlo. Cuidado por donde pisas.- Caminamos entre los estantes hasta llegar a una vieja y polvorienta mesa, en ella había un ordenador portátil y varias carpetas.- Cruza los dedos para que esto aún funcione.- dijo Sly refiriéndose al ordenador. Levantó la tapa y pulso el botón de encender, milagrosamente hubo respuesta. Después de unos segundos el viejo portátil estaba funcionando y Sly lo examinaba mientras yo ojeaba las carpetas.
  • Aquí no hay nada.- dije.
  • Está organizado por columnas. Deberían estar en la tercera, vamos a ver.


Después de hurgar aún durante un buen rato encontramos lo que estábamos buscando, Sly tomó una especie de carretilla y colocamos en ella cuatro calentadores, iban a caber en el coche y de esta manera no haría falta volver si cualquier otro calentador se estropeaba. Al llegar a la salida Sly me dijo que esperara que él iba a por el coche, volvió rápidamente y le ayudé a cargar los calentadores.

  • Espera, voy a ir por el portátil.- Sly volvió a entrar a buscar el ordenador. Esperé dentro del coche y Sly regresó rápidamente. Cerró la puerta asegurándose de que quedara bien cerrada y se subió al asiento del conductor.
  • Se ha hecho tarde.- comenté mirando el cielo que ya empezaba a oscurecer.
  • Si, sería mejor que pasáramos aquí la noche pero si no regresamos van a ponerse histéricos.
  • Vamos pues.- Y justo en el momento en que Sly iba a poner la llave en el contacto vimos pasar un coche por la calle principal de la ciudad, nos quedamos helados.- ¿Sly?- pregunté alarmada.
  • ¡Agacha la cabeza!- me dijo también él con miedo en la voz.
  • ¿Quienes eran?
  • Agacha la puta cabeza, Joy.- lo hice, agaché la cabeza tal como él me había dicho.
  • ¿Qué ha sido eso?
  • No lo se.
  • ¿Alguien de la casa?
  • No, mas bien alguien de un campo.- lo miré asustada.
  • ¿Qué haremos? Puede que no nos hayan visto ¿no?
  • Déjame pensar, Joy.- Su voz era fría y autoritaria. Pasaron un par de segundos antes de que volviera a hablar.- Si no nos han visto no tardarán en hacerlo. Hay huellas por toda la nieve, el viento habrá borrado las del camino hasta el refugio, pero en el pueblo aún son visibles.- Se pasó las manos por el pelo, nervioso.- Odio pedirte esto, pero no hay otra.
  • ¿Qué?- Abrió la guantera y sacó una pistola.
  • ¿Sabes disparar?- lo miré horrorizada.- No me mires así, son ellos o nosotros, no sólo nosotros si no también Elle, mi madre, mi padre, Giselle, Grace y todos los demás.- Lo miré a los ojos entendiendo todo lo que me estaba diciendo.
  • Bien, dame el arma.- Sly me puso la pistola en la mano, me sorprendió su peso, jamás había sostenido ninguna, sólo las había visto en el campo. En ese momento escuchamos el motor del coche, se paró.
  • No dudes.- me dijo Sly antes de incorporarse.


Escuché el disparo y se me heló la sangre. Salí del coche con rapidez y disparé a un hombre que estaba apuntando a Sly, no se como mi disparo fue certero, le dio en la frente y cayó muerto. Sly mató al conductor y disparó a través de los cristales traseros, cuando hubo vaciado el cargador exigió mi pistola y abrió una de las puertas, no había nadie en el asiento trasero. Noté que mis piernas fallaban y caí de rodillas al suelo, nunca había imaginado como sería matar a alguien, el hombre al que había matado se había quedado con los ojos abiertos, parecía que me estuviera mirando, había un charco de sangre a su alrededor, roja, manchando la nieve. De pronto unos brazos me rodearon y unos labios se posaron en mi frente:

  • Era él o tu, cielo.- me dijo Sly con su voz mas suave.
  • ¿Van a venir mas?- pregunté.
  • Por ahora creo que no, pero debemos solucionar esto.
  • ¿Cómo?
  • No puedo hacer esto contigo, volveremos a casa y luego regresaré con Oliver, Wallace y Henry.
  • Puedo hacerlo, puedo ayudarte.
  • No, no puedes Joy. Estás temblando.-¿temblando? Así que no se movía la tierra, era yo. Sly puso sus manos en mis mejillas.- Además, necesito a alguien que conduzca y tu no lo haces.- Me cogió en brazos y volvió a meterme en el coche.- Espera aquí.


Esperé tal como había dicho, no se si tardó mucho o poco tiempo. En ese momento el reloj había dejado de girar para mi. Volví a la realidad cuando él se deslizó al asiento del conductor, cuando me fijé ya había oscurecido del todo. Sly apretó mi mano antes de arrancar y volver a casa.

Cuando llegamos la gente había terminado de cenar y la mayoría estaba charlando animadamente en el comedor. Al vernos Amy vino inmediatamente a saludarnos y cuando estaba a un metro de nosotros se dio cuenta de que algo había pasado:

  • Sly ¿qué ha ocurrido?- preguntó Amy abrazando a su hijo y después a mi.
  • Hemos matado tres rastreadores en el pueblo.- Contestó.
  • ¡Madre mía! ¿Estás bien? ¿Os han herido?
  • No, estamos bien. Bueno Joy está algo conmocionada, ha matado a uno de los tres rastreadores.
  • Me ocuparé de ella, ve a hablar con Sean y los demás.


Amy me llevó hasta la cocina y me preparó unas hierbas, me preguntó como estaba y otras cosas, le respondí y creo que la vi respirar aliviada, la verdad es que estaba mas calmada. Insistió en que comiera algo pero tenía el estómago cerrado. Lo que si que hice fue darme una ducha, el calentador de las duchas si que funcionaba y el agua caliente fue mas que bienvenida. Amy no me dejó sola en todo el rato, se fue un par de minutos mientras me duchaba pero volvió enseguida con ropa limpia. Me vestí y ella me dijo que sería mejor que durmiera en el cuarto de Sly. Allí me hizo sentarme en la cama, echó mas leña al fuego y empezó a secarme el cabello con una toalla:

  • Amy, estoy bien.- le dije.
  • Solo me estoy asegurando.- me sonrió muy maternalmente.
  • Te prometo que no voy a romperme, solo ha sido el shock.- Y era mas o menos cierto lo que le estaba diciendo, la impresión me se había ido y estaba calmada y serena. Mi mente había procesado que lo había hecho por supervivencia aunque ahí, coexistiendo con todas las emociones estaba también el sentimiento de culpa.
  • Se que eres fuerte, pero matar a alguien afecta a todo el mundo.
  • Es horrible admití, pero estaba apuntando a Sly, ese hombre iba a disparar, no podía dejar que eso pasará. No podría dejar que alguien os hiciera daño, a ninguno de vosotros.- Amy me abrazó con lagrimas en los ojos.
  • La familia se protege.- dijo.
  • Sois ahora mi familia.- dije. Lo eran, mi familia. Lo único que me faltaba era mi madre, Amy leyó mi mente.
  • Espero que tu madre siga viva y que la podamos sacar de ahí pronto.
  • Se que sigue viva.- Amy volvió a abrazarme y me dio un beso en la mejilla.
  • Tenía mis dudas, pero está claro que eres digna de mi hijo.- me dijo sonriendo, yo subí el calor subiendo a mi cara.
  • Oh no, él y yo no...¡nada! ¡jamás!
  • Es un buen chico, lo de Sharon no va a ningún sitio no te preocupes, solo dale tiempo.- No supe que decir.- Ahora duerme, lo necesitas.


Me dejó en la habitación mas desconcertada de lo que ya estaba. Finalmente, después de restar inmóvil durante unos segundos sacudí la cabeza y me metí en la cama. Lo ultimo que me vino a la cabeza antes de quedarme dormida fueron los ojos de ese hombre.

Cuando desperté lo hice sobresaltada y empapada en sudor, había soñado con el hombre, con sangre y con Sly. El hombre estaba frente a mi y de repente sus ojos empezaban a sangrar, su cara y su cuerpo se deformaban hasta quedar solo un enorme charco de sangre que se extendía hacia mi, yo corría intentando escapar de la sangre, corría por un paraje plano cubierto por la nieve, al fondo veía a Sly e intentaba alcanzarlo, cuando estuve solo a un paso de él, empezaron también a sangrar y se convirtió en una masa sanguinolenta. Ahí me desperté.

Miré a mi alrededor, la luz entraba con fuerza por la ventana, había dormido y mucho. El fuego seguía encendido en señal de que alguien lo había avivado, me sorprendió encontrar a Sly durmiendo a mi lado.


Siento dejarlo aquí pero mañana tengo clase y me estoy muriendo de sueño, espero que me contéis que os ha parecido ¿os lo esperabais? No estoy segura de que me haya quedado muy bien, quería poner algo mas de acción pero me temo que no se muy bien como hacerlo, intentaré en los próximos "capitulos" poder plasmar lo que tengo en mente. Bueno, espero que os haya gustado y que me dejéis muchos comentarios con vuestras opiniones (se aceptan críticas). Besos, AN.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanto el capitulo, no se lo que tienes en mente pero escribes super bien, Joy dice que no siente nada por Sly pero yo creo que Sly por ella si por eso cuando tienen que hacer algo siempre la escoge a ella, sigue escribiendo que me tiene super enganchada esta historia
Un besazo, Fati

karla´cullen dijo...

juaaa hehe nos dejas con ganas de mas, es muy interesante el camino que le estas dandoo a la historiaa.. y a Joy legusta Sly no lo quiere aceptar,, quiero leer masss... escribe pronto