lunes, 18 de febrero de 2013

Capítulo 15. Sín título.




Desperté con la más horrible y jodida resaca que alguna vez había tenido, tardé unos segundos en comprender que estaba en la habitación de Dante pero él no estaba en la cama, me levanté y tuve que salir corriendo al baño. Iba a vomitar. Salí del cuarto sin ninguna contemplación, por suerte llevaba puesta mi ropa interior, tras cerrar la puerta del baño vomité hasta la primera papilla ¿qué digo la primera papilla? creo que devolví hasta los primeros nutrientes que mi madre me pasó por el cordón umbilical. Tras un momento de vomito violento escuché a Dante llamarme:
  • Siena ¿estás bien?
  • Dame unos minutos ¿quieres?
  • Claro.- Tras asegurarme de que las nauseas no volvían me levanté del suelo y me enjuagué la boca, no tenía un cepillo de dientes de manera que utilicé pasta de dientes y mi dedo. Después de muchas gárgaras me miré en el espejo ¡estaba espantosa! todo el maquillaje corrido y el perfecto pelo del día anterior parecía un nido de pájaros. Me quité la pintura con agua, jabón y papel de w.c y peiné mi pelo con mis dedos, tras eso salí del baño. Dante estaba esperando fuera.
  • Mátame.- le supliqué. Él se acercó a mi y me abrazó.
  • Tengo analgésicos y Manu te está preparando su famoso remedio para la resaca.
  • ¿Funciona?
  • Ayuda bastante, sí.
  • En ese caso vamos a que me de ese potingue.
  • Creo que antes deberías ponerte algo más encima, me gusta que te pasees en ropa interior pero prefiero que no lo hagas cuando Manu está en casa.- Yo me puse roja.
  • Era vida o muerte, no he tenido tiempo de vestirme.- Dante se rió de mi pero un momento después me trajo una sudadera suya, me la puse y me quedaba enorme, dudaba de que a él le quedara bien.
  • Muy sexy- me dijo él.
  • Si, está mañana soy la reina de la belleza.- ironicé, pero bueno Dante me estaba viendo sin maquillaje y no había echado a correr de manera que era una buena señal.
  • Vamos.- Fuimos hasta la cocina en donde Manu estaba comiendo cruasanes.
  • Siena- exclamó- ¿por qué te has puesto esta horrible sudadera?
  • Porque tu ya has visto demasiado- le gruñó Dante, yo quería excavar un agujero y meterme en él.

Tras un poco más de discusión de ellos dos Manu me dio su potingue, olía fatal y sabía aún peor pero milagrosamente un rato después ya me encontraba mejor. Había llamado a mi madre para decirle que estaba viva y bien y en ese momento me encontraba en la cama de Dante, con él, estábamos simplemente haciendo el vago. Mi cabeza descansaba sobre su hombro y él tenía su ordenador portátil en su regazo, estábamos fisgoneando por el Facebook cuando de repente pensé que no recordaba como habíamos llegado la noche anterior a su casa:
  • ¿Cómo llegamos anoche?- Dante se rió de mi.
  • Cogimos el metro.- me contestó.
  • Ya, pero no me acuerdo.
  • ¿No te acuerdas de nada? 
  • No, recuerdo que mi hermana se fue y luego poco más.
  • Jesús ¿qué fue lo que bebiste ayer?
  • Todo lo que me dieron.- él volvió a reirse.
  • No es que pasará nada muy interesante después de eso, nos quedamos un rato más por allí y luego me pediste muy eróticamente que te trajera a casa.
  • ¿Muy eróticamente?
  • Bueno, a mi me pareció erótico. Creí que al llegar aquí echaríamos el polvo de nuestras vidas, además ayer estabas increíblemente guapa.
  • Um, gracias. ¿Y qué pasó? ¿Echamos el polvo de nuestras vidas?
  • Por desgracia no...- el puso cara de desconsuelo.- Te quedaste dormida nada más tocar el colchón.
  • Oh, lo siento mucho.- me disculpé.
  • No te preocupes- dijo mientras cerraba el portátil y lo dejaba en el suelo- Puedes compensármelo ahora.- Y trió de mi hasta que quedé sentada a ahorcajadas encima de él.
  • Dante estoy espantosa ¡hasta huelo mal! ¿cómo puedes querer hacerlo ahora?
  • Bueno ante eso hay más de una respuesta: en primer lugar soy un tío, siempre quiero hacerlo.- yo rodé los ojos ante ese comentario.- En segundo lugar, no hueles mal- y empezó a besarme el cuello.- Y tercero, nunca podrías estar espantosa.

Metió las manos por debajo de la sudadera y tras pasar suavemente los dedos por mis costados me la quitó, seguidamente se deshizo de mi sujetador y poco tiempo después estábamos revueltos el uno con el otro, jadeando y sudando. No fue el mejor polvo de nuestras vidas pero sin duda fue muy, muy bueno:
  • Ahora si que sin duda huelo mal.- Le dije segundos después de acabar, él aún estaba dentro de mi. Se puso a reír ante mi afirmación, pero estaba tan guapo que volví a besarlo.
  • ¿Quieres hacerlo de nuevo en la ducha?
  • Me parece una idea muy buena.

Regresé a casa cuando el domingo ya estaba próximo a acabar, como mis padres también habían tenido un día de bastante resaca pedimos unas pizzas para cenar y todos nos fuimos a dormir pronto.

Unos días después Alex empezó a comportarse se una manera rara, bueno Alex siempre actuaba de una forma un tanto extraña pero sin duda estaba más raro de lo normal. Nos encontrábamos en la biblioteca y él era incapaz de estarse quieto, además no dejaba de mirar el móvil. Por si todo eso fuera poco una chica, bastante guapa por cierto, le había lanzado un par de miradas y él ni se había inmutado:
  • ¿Se puede saber qué te pasa?- Le pregunté finalmente.
  • ¿A mi? Nada.
  • Pues nadie lo diría- me lo quedé mirando inquisitivamente.
  • No es nada, en serio.
  • Mientes fatal, Alex.- Siempre había querido decir esa frase.
  • Es solo...
  • ¿Qué?- insistí.
  • Creo que tu prima me ha pegado algo.- Tuve que procesar la información.
  • ¿Algo como ladillas?- pregunté ¿qué más cosas le podía pegar?
  • No, algo más grave. Me duele un montón al mear.- suspiré resignada...al fin y al cabo había preguntado yo.
  • Pues ve al médico.
  • No me gustan los médicos.
  • Pues estudias medicina.- ¡Era exasperante!
  • Lo se, pero no es lo mismo.
  • Alex, ve al médico.- él se resistió y tuve que tratarlo como si no tuviera cerebro.- ¿Quieres que se te caiga la picha a trozos?- Él me miró horrorizado.
  • ¿Me acompañarás?
  • Alex ¿en serio?
  • ¡Por favor!
  • Juro que un día de estos te mataré.

Al final Alex tenía clamidias y como él había pronosticado se lo había pegado mi prima, fue realmente horrible tener que aguantar a un Alex sin sexo y además “enfermo”, hubo ratos en que realmente pensé que lo asesinaría. Poco a poco, al mismo tiempo que avanzaba su recuperación, Alex se fue sosegando y de pronto nos vimos invitados Alex, Dante y yo a la fiesta de cumpleaños de Natalia. Realmente ese fin de semana no era su cumpleaños pero sus padres no iban a estar en casa por lo que ella aprovechó para hacer una fiesta:
  • No se si quiero ir.- murmuraba Alex mientras caminábamos de mi casa a la de ella.
  • Tampoco es lo que a mi más me apetece en el mundo- contesté.- Pero no podía decirle que no.
  • Tu no, pero yo sí.- protestó.
  • No, tu no podías decir que no porqué si no mi estadía en esta fiesta sería un infierno.
  • ¿Y qué hay de mi?- esta vez protestó Dante.
  • Sería un infierno si uno de los dos faltara.- corregí. Ambos resoplaron.- ¡Por favor!- Cambié de táctica, se que es una tortura pero os aseguro que para mi es mucho peor, a la mayoría de gente que habrá no puedo ni verla, a veces creo que ni aguanto a Natalia pero aunque a veces sea una perra he pasado muy buenos momentos con ella así que debo ir. ¡Haced esto por mi!
  • ¿Qué vas a darme a cambio?- preguntó pícaramente Alex.
  • Nada, no quiero que me pegues las clamidias.- su cara cambió inmediatamente y Dante se descojonó en su cara.
  • Eres muy mala persona ¿lo sabes?- me dijo y yo, ignoré su comentario tal y como le había visto hacer a él millones de veces.

La fiesta era mucho peor de lo que hubiera podido imaginar. Había un montón de gente a la que no podía ver ni en pintura y si por si eso fuera poco, Joel, el idiota que me mareó todo lo que quiso y más para luego volver con su novia estaba allí. Además Natalia estaba más tonta de lo habitual, nos saludó muy eufóricamente pero luego se fue a atender a su público. Yo dejé a los chicos en la cocina, donde había una cantidad indecente de alcohol, mientras yo iba a dejar nuestras chaquetas en la habitación de Natalia. Cuando iba de regreso me encontré a una excompañera de instituto que me caía especialmente mal:
  • ¡Vaya, Siena!- exclamó.- Qué montón de tiempo sin verte.
  • Pues si.- Contesté educadamente.
  • Es una pena que no vinieras a la cena de reencuentro.- Un par de años atrás, gente como Natalia que le encantaban ese tipo de eventos que servían para recordar su megapopularidad, habían organizado una cena con los compañeros del instituto. Yo no fui ya que además de que esa semana estaba de viaje, no me apetecía ver a nadie.
  • Estaba de viaje.- seguí siendo cortés.
  • Ya, recuerdo que Natalia lo dijo. Estás genial, nadie diría que en el instituto estuvieras... ya sabes, tan gordita.- Menudo insulto encubierto de piropo.
  • Ya ves.- me aguanté las ganas de estamparle el puño en la nariz.- La adolescencia nos trata peor a unos que a otros, es una suerte que luego el tiempo ponga a cada uno en su lugar.- Ella rió nerviosamente.
  • ¿Salimos?- asentí porque no podía quedarme en el pasillo.- Y cuéntame ¿tienes novio?- En ese momento me alcanzaron Dante y Alex con una copa para mi.
  • Gracias.- les dije con una sonrisa. Vi que Sandra, que era como se llamaba mi excompañera, les miraba apreciativamente.- Ella es Sandra, iba conmigo al instituto.- Ambos la saludaron.- Bueno, vamos a bebernos esto.- la despedí.

Nosotros tres pasamos un rato tranquilos hasta que hizo su aparición en la fiesta Joel, por lo que me había contado Natalia estos últimos meses lo había dejado definitivamente con su novia, vino directamente a hablar conmigo:
  • ¡Cuánto tiempo sin saber de ti!- me dijo. Supongo que no se dio cuenta de la mirada envenenada que le lancé ya que siguió hablando.- ¿Cómo has estado?
  • Estupendamente, gracias.- En ese momento me arrimé más a Dante, que pasó su brazo por mi cintura.
  • Ya veo.- dijo mirando a Dante.- ¿Por eso no has contestado ninguno de mis mensajes?
  • No, no te he contestado porque eres un idiota egocéntrico y me harté de ti.
  • ¿Por qué no te vas a menear la cola a otro lado?- le espetó Alex. Joel nos miró a los tres y luego se fue a otra esquina.
  • ¿Voy a encontrarme a toda la gente que detesto?- me lamenté.
  • Parece que si ¿quién era este idiota?- me preguntó Dante.
  • Tuve una especie de lío con él el verano pasado.- le confesé.
  • ¡Ah!- exclamó Alex, cerré los ojos a la espera que lo dijera, porque sabía que lo soltaría- ¿El imbécil que no quiso follarte y volvió con su novia?- Ahí estaba.
  • ¿Sabes Alex? A veces dudo como aún te puedo considerar amigo mío.- Él se rió de mi.
  • No te preocupes.- me dijo Dante.- Todos cometemos errores.- Añadió mientras perforaba a Joel con la mirada.
  • ¿Creéis que alguien se dará cuenta si nos vamos ahora?- ese fue Alex nuevamente.
  • Creo que no.- Estuve deacuerdo.- Iré a por las chaquetas.

Cuando volví de la habitación de Natalia vi que Alex y Dante estaban peligrosamente cerca de Joel que tenía cara de no estar entendiendo nada. Sonreí ante eso ¿Podían ser más monos? Estaba bastante segura de que le habían dicho algo.

Mientras tanto, en otra fiesta en Londres...

Me estaba pesando más que nunca haberme ido a Londres con Meri. Ella había conseguido en un tiempo récord que odiase la ciudad y que la aborreciese a ella.
Nosotros solo habíamos estado bien el primer mes, luego la cosa se fue torciendo. Meri estaba celosa de todas las chicas a las que conocía, yo hice buenas migas con una chica del trabajo y cuando llegaba de trabajar la encontraba siempre de morros. Estaba celosa hasta de sus propias amigas, a las que ella me había presentado y que por cierto, eran lo más estúpido que te puedan tirar en cara. Realmente no me había dado cuenta de lo mucho que Meri había cambiado durante el tiempo que habíamos estado separados, se había convertido en una snob. 
Su sueldo en el laboratorio farmacéutico era más que bueno y por lo visto, tanto su estilo de vida como sus amistades habían cambiado mucho. Y claro, yo que siempre he preferido ambientes menos selectivos ni siquiera podía salir con la gente del trabajo a tomar unas pintas porque ella montaba el número y enseguida sacaba el tema de la infidelidad ¡Como echaba de menos a Siena! Cada día que pasaba sin hablar con ella me aborrecía más a mi mismo por haber sido un imbécil. También extrañaba a Alex, con él hablaba a menudo y desde que me vio flaquear por primera vez en cuánto a mi relación con Meri me instó a que la dejara y para que volviera a casa ¿Por qué no lo hacía? Me iba bien en el trabajo y era gilipollas.

Sábado por la noche, me encontraba en una fiesta de esas que tanto le gustaban a Meri, todo el mundo era super cool y todo el mundo tenía empleos fabulosos. A ella le encantaba presentarme como su novio, el publicista. Aguanté la fiesta estoicamente, en gran parte gracias al alcohol, gracias al caro champán que había por todas partes. De vuelta a casa Meri no paraba de hablar, realmente no la estaba escuchando ya que había tomado una decisión y mi mente estaba buscando la manera de decirle a Meri que lo nuestro había acabado. Una vez en casa, en casa de Meri, porqué aunque vivíamos juntos en todo ese tiempo me había hecho sentir como un intruso, me dejé caer en el sofá y me sorprendió ver que ella se arrodillaba delante de mi y tras besarme empezaba a desabrochar mis pantalones. Me sorprendió porque esas ultimas semanas ni siquiera follábamos:
  • ¿Qué haces?- le pregunté agarrando sus muñecas.
  • ¿A ti qué te parece qué hago?- Puso una expresión juguetona.
  • No quiero esto.- le dije.
  • ¿No quieres que te la chupe?- levantó su ceja derecha expresando incredulidad.
  • No. Y tampoco quiero seguir contigo.- En ese momento le cambió la cara completamente.
  • ¿Qué estás diciendo, Pol?
  • Pues que esto se ha acabado, Meri. Tú y yo ya no queremos lo mismo y ni siquiera estamos bien.
  • ¿Estás haciendo esto por la perra que trabaja contigo?
  • No. Lo estoy haciendo porque ya no te quiero.
  • ¿Y qué harás? ¿Volverás a Barcelona y retozaras con tu amiguita?
  • No se lo que voy a hacer, pero no es de tu incumbencia.- Me dirigí a la habitación y recogí algo de ropa, mi portátil y el cargador del móvil. Ella me siguió.
  • Pol porfavor, podemos arreglar esto.- Ella ahora estaba llorando, dudé por un momento si estaba siendo demasiado frío pero me di cuenta de que últimamente Meri recurría a las lágrimas siempre que quería salirse con la suya.
  • No hay nada que arreglar, Meri. Esto ha llegado al extremo en el que estoy empezando a aborrecerte, no quiero eso. Prefiero pensar en que hubo un tiempo en el que fuimos felices.- Ella empezó a gritarme una importante cantidad de insultos.- Te llamaré un día de esta semana para venir a recoger el resto de mis cosas. Cuídate.- Seguidamente pase por su lado y me fui. Salí a la calle sintiéndome mucho más ligero. Saqué el móvil y aún sabiendo que la llamada me iba a costar un ojo de la cara llamé a Alex.
  • ¿Qué es lo que te aflige a estas horas de la noche?- preguntó al descolgar.
  • He dejado a Meri.- le contesté yo.
  • ¡Eureka!

¡Por fin Pol ha dejado a Meri! Jajaja... Bueno, espero vuestros comentarios. Besos, An.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahhh muero ! Por fin pol regresa. Me habia acostumbrado a Dante, pero a pol lo amo u.u Porfavor sube capi pronto, lo necesito jaja

Gely dijo...

SIIIII, ke hará Siena cuando Pol regrese...?
Ke salida con el tema de Alex jajajajajajajaj

Anónimo dijo...

tiene k terminar co ALEX xd es un encanto!!!

Stephanie Black dijo...

Pol. Chico listo!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

OMG, ahora q va a pasar???????
muero

carla dijo...

Qué intriga con ese final!
Espero el próximo capi pronto...:D!

aylu dijo...

aaaaaaaaa apareció Pol!!!!!!!!! ahora q vengas los celos!!! sisisi quiero mas!